Grupo de investigación.

Coordinación Susana Amado

Integrantes: Rosa Apartin, Nora Capelletti, Verónica Carbone,Carmen González taboas,Oscaldo Delgado, Esmeralda Miras, Paula Gil, Nora Silvestri, Julio Riveros, Silvia Ons

 

 

“El poder es la guerra proseguida por otros medios “.

Michel Foucault

 

Fue Foucault, como sabemos quién trazó por primera vez la ecuación entre modernidad y biopoder.

Uno de los hechos fundamentales en el ejercicio del poder por parte del Estado, durante el siglo XIX, es el dominio sobre el hombre en cuanto ser viviente. Una especie de estatización de lo biológico, es decir un conjunto de procesos que son propios de la vida- relativos a la mortalidad, natalidad, longevidad, salud, migraciones, que atañen al interés de la biopolítica – se imbricaron desde finales del siglo XVIII, en todo un conjunto de elementos que constituyó para la época la problemática económica política. Foucault demuestra que las técnicas de sujeción y normatividad de la que surge el individuo moderno tienen como punto de aplicación central: el cuerpo. La conducta y los modos de relación con el propio cuerpo, constituyen a los sujetos y los distribuyen en un mapa que establece las reglas de lo que es normal o patológico, de la peligrosidad criminal, de la salud o de la enfermedad. En otras palabras el cuerpo y la vida son parte de una estrategia política. Una estrategia general de poder. “El poder no se da, ni se intercambia, ni se retoma, sino que se ejerce y solo existe en acto”[1]

“Es pues a partir del umbral de lo biológico, que las tecnologías modernas intervienen y colonizan de un modo nuevo lo que el mundo clásico reservaba a la esfera de lo doméstico y de lo privado, la esfera del oikos”[2]

El nuevo aforismo de estos tiempos amplia el presupuesto foucaultiano : “hacer vivir/dejar morir en vida”. Implica por un lado estirar la vida, racionalizar al extremo el cuidado de sí, al mismo tiempo que promueve la “muerte en vida” mediante agendas de desigualdad al cual están sometidas las poblaciones. En otras palabras, el hacer vivir como mantenimiento de la vida y sus procesos, al precio de la seguridad, equilibrio y protección, que por otro lado amenaza con políticas segregativas. Este modelo biopolítico corresponde al formato del ciudadano adaptado: todo ciudadano adaptado es igual a otro, reemplazable, dependiente del mercado en el consumo o del Estado, cuando es sometido a una declaración oficial de improductividad que legítima de este modo las políticas sociales.

Sabemos también que ese ser viviente objeto de la tecnología y de la normalización, resiste esos mismos dispositivos de sujeción. La subjetividad emerge, como desafío, muta, resiste y altera los regímenes normativos a través de sus excesos.

La pregunta que nos formulamos es como deshacer, como resistir los mecanismos de inscripción de lo vivo a ese poder, que reclamándose defensor de los cuerpos y de las poblaciones en su salud, es capaz de someter y legitimar las peores atrocidades , las recurrentes violaciones a los derechos humanos a través de las guerras y genocidios acontecidos en nuestra historia .¿Cómo pensar categorías, practicas, que sin dejar de considerar la política de los cuerpos nos permitan articular nuevos modos , de autonomía y de subjetivación?

Segundo Punto

“Cada cual encerrado en su jaula, cada cual asomándose a su ventana. Respondiendo al ser nombrado y mostrándose cuando se le llama, es la gran revista de los vivos y de los muertos”.(Michel Foucault)

Una pregunta sostiene nuestra argumentación: ¿ Existe en la actual lógica del capitalismo globalizado, un nuevo funcionamiento o una nueva expresión arquitectónica que remplace al dispositivo panóptico tradicional, en otras palabras una nueva organización del espacio que trasciende el modelo reticular o la vigilancia panóptica?.

Recordemos que el” panóptico” no es una prisión, sino un dispositivo de vigilancia, “la maquina óptica universal de las concentraciones humanas”[3] .

Su tópica pretende repartir lo visible y lo invisible con un ideal de trasparencia, bajo el ojo vigilante del amo,con la pretensión de encontrar una regla empírica que permitiera repartir los goces en armonía, para evitar dolores y acrecentar placeres. El principio que lo sostiene es la vigilancia y la invisibilidad. Que el ojo vea sin ser visto. “Si distingo la mirada que me espía, domino la vigilancia, la espío a mi turno, aprendo sus intermitencias sus desfallecimientos sus irregularidades, la despisto, el Ojo está oculto me mira incluso cuando no me ve”.[4]

Se trata del cruce de una lógica del poder, un modelo de organización espacial y subjetiva, que representa con toda claridad y transparencia el sistema de dominación desplegado en la modernidad. Lo que nos interesa subrayar es qué queda de la tecnología panóptica cuando la racionalidad neoliberal hace de la vida solo un instrumento de expansión de los mercados y de los intereses financieros del capitalismo globalizado. Es sabido que la concreción de su eficiencia y poder se debe al hecho de combinar un ideal arquitectónico de vigilancia total con un comportamiento disciplinario perfecto. Esta utopía panóptica representa el sueño de una sociedad de cuerpos dóciles, donde cada espacio público o privado se halla expuesto a la vigilancia y el control. Y ese juego es mostrado permanentemente por los diferentes dispositivos oculares.

Algunas vertientes socioculturales del capitalismo contemporáneo sostienen el concepto benthamniano, otras en cambio, consideran necesario contemplar la transformación surgida de una nueva modalidad de poder ligada a los mecanismos propuestos por una sociedad de consumo, que supera el análisis de las sociedades disciplinarias . Autores como Zygmunt Bauman y Guy Debord, defienden la tesis post- panóptica al remplazar la sociedad disciplinaria por una sociedad de control. Gerard Wajcman afirma que el sistema del panóptico no es exactamente el que corresponde a la época del “ojo absoluto” ni a un dispositivo actual de la mirada de vigilancia, sino que el mundo es visto como un globo ocular, Las cámaras ya no son disimuladas, sino que se muestran con un afán disuasivo.“El ojo hipermoderno ve todo y pretende verlo todo. Pasamos de una cuestión científica a una variable ideológica. Toda la verdad se extrae de la imagen, de la percepción. El ojo absoluto es el dios de la religión moderna de la transparencia, una religión científica en la que el mundo entero deviene común.”[5]

Eric Laurent da una vuelta más al respecto: señala que en “la cultura de las libertades”, las poblaciones claman por ser vigiladas, monitoreadas, filmadas, claman por la “policía” que les devuelva la tranquilidad perdida frente a la “inseguridad existencial”. He ahí la paradoja: la libertad llama a la vigilancia.[6]

Desde esta perspectiva, ¿Cómo interviene el psicoanálisis en los debates que acompañan la época? El discurso analítico es una respuesta posible a los discursos universalizantes. Uno por uno es la respuesta desegregativa que se deduce del discurso analítico. ¿ Qué posición debe sostener el psicoanálisis frente a las demandas que provienen del Otro social, aquellas que lo conminan a pronunciarse acerca de dónde se deben situar los límites? “El debate epistemológico, es un debate crucial para la práctica del psicoanálisis en sí misma. Cuando Freud se dio cuenta de que el psicoanálisis tenía una parte ligada a la neurología y a la biología de su época, pudo dialogar a su modo con la neurología, y ese diálogo se llama Proyecto de una psicología para Neurólogos . Luego dialogó con la biología, y su modo de dialogar con esta fue describir algo hasta entonces completamente desconocido por la biología y que él llamó Más allá del principio del placer. Es decir, que él se dirigía a esos saberes, neurología, biología, pero para hacer surgir algo que era absolutamente desconocido en estos campos”[7].

Frente al estallido de los vínculos sociales, Lacan nos advierte ya en 1950 en su ensayo sobre criminología “Que una civilización en la que el ideal individualista ha sido elevado a un grado de afirmación hasta ese momento desconocido, los individuos resultan tender hacia un estado en qué pensarán, sentirán, harán y amarán exactamente las cosas a las mismas horas en posiciones del espacio estrictamente equivalentes, con todo, la noción fundamental de la agresividad correlativa a toda la identificación alienante, permite advertir que en los fenómenos de alienación social debe haber un límite en el que las tensiones agresivas uniformadas se deben precipitar en puntos donde la masa se rompe y polariza”[8]

Encontramos sin duda en esta advertencia de Lacan, una reflexión sobre el estallido de los vínculos sociales, que ya se consuma, en una lógica de la uniformidad y segregación, que se manifiesta como marginación económica o como nuevas modalidades de odio hacia el semejante, entre las que cabe albergar el racismo.

Sabemos que para Freud el racismo es un nombre del odio, del odio llamado por Freud primario, que se vincula con la pulsión, en un registro de la constitución del aparato anterior al narcisismo, pero que se refiere al semejante. Freud denuncia el origen superyoico del precepto “amaras al prójimo como a ti mismo”, en su vínculo con la pulsión. Llama narcisismo a una estructura por la cual el cuerpo se constituye en el lenguaje por medio de un desdoblamiento, que Lacan llamó “estadio del espejo”. La imagen especular que es el objeto de la identificación narcisista donde se forma el yo, introduce una alteridad, un extranjero. En cualquier modo de manifestación, el racismo a través del odio procura distanciare, separarse de aquello no reconocido, que retorna como semejante. Sabemos que para Freud no hay en el ser humano desarraigo alguno de la maldad, y que la hostilidad inhibida, sólo espera las circunstancias para que se presente la oportunidad de lograr su satisfacción. En un pasaje memorable del malestar en la cultura afirma:

“No es fácil para los seres humanos renunciar a satisfacer su inclinación agresiva, no se sienten bien en esa renuncia. No debe menospreciarse la ventaja que brinda un círculo cultural más pequeño: ofrecer un escape a la pulsión en la hostilización a los extraños. Siempre es posible ligar en el amor a una multitud mayor de seres humanos, con tal que otros queden fuera para manifestarles agresión”. [9] Satisfacción pulsional y segregación al mismo tiempo.

 

 

Abreviemos, dice Lacan en la Proposición del 9 de octubre de 1967, que lo que vimos emerger, para nuestro horror, representa la reacción de precursores en relación con lo que se irá desarrollando como consecuencia del reordenamiento de las agrupaciones sociales por la ciencia, especialmente , de la universalización que introduce en ellas . Nuestro porvenir de mercados comunes encontrará su contrapeso en la expansión cada vez más dura de los procesos de segregación[10]

El poder toma el control de asegurar la vida, a través de las tecnociencias para resolver los problemas de los sujetos con la muerte, pero a su vez expresa el dejar morir, que se manifiesta en el trastrocamiento de la vida de los sujetos, a través de la exclusión, el racismo y la segregación.

Agamben toma de Foucault el concepto de biopolítica para referirse a la ciencia de la política que puso en acto el nazismo. Donde se dio una compleja articulación de sus fines políticos y la ciencia, sobre todo la genética. Desde el concepto de biopoder también se ha producido una lógica que hace de los sujetos objeto de desecho de la civilización como fueron los campos de concentración nazi, de la dictadura militar argentina así como los exterminios étnicos, la manipulación genética con seres humanos. Se invade así el terreno del derecho, la familia el lazo social, quedando todo bajo dicho control.   El concepto de estado de excepción da cuenta de la relación entre violencia y el derecho donde la excepción toma forma de segregación.

“La tecnología de vigilancia actual se desarrolla en dos frentes y sirve a dos objetivos opuestos: por un lado el del confinamiento, mantener dentro de la valla, por el otro el de la exclusión o (mantener más allá de la valla). Esto se expresa en la aparición entre las masas globales de exiliados, refugiados, demandantes de asilo”. [11]

¿ Cómo adviene en la palabra lo que es contingente, en una época en que todo puede ser dicho o mostrado? El horror no oculta el horror, como testimonian los hechos ocurridos en este comienzo de siglo, para no hablar de los horrores acaecidos anteriormente, con las guerras de exterminio, genocidios múltiples que se repiten sin pausa, que aseguran el odio a lo diferente.” En el odio al otro que se conoce a través del racismo, es seguro que hay algo más que la agresividad”[12]. “no existe otro goce más que el mío propio. Se quiere al Otro siempre que se vuelva el Mismo. Cuando se hacen cálculos para saber si deberá abandonar su lengua, sus creencias, su vestimenta, su forma de hablar, se trata de hecho de saber en qué medida él abandonará su Otro goce”[13].

Ante el hecho trágico del naufragio de inmigrantes que escapan de los horrores de la guerra promovidas por Occidente la directora del tabloide Ingles The sun manifesta en su Editorial la necesidad de que la plaga humana,y las cucarachas (así se refería a los inmigrantes africanos que arriban a las costas europeas) sean hundidas con lanchas cañoneras. Barcos de rescate? Se pregunta,? Sin pudor, responde: “yo sugeriría barcos de guerra para frenar a los inmigrante[14].

Definidos como ilegales, pero atrapados en un estatus sin leyes, ni derechos.

los sujetos forman parte de un campo que no forman parte de nada, son extranjeros, un cuerpo extraño, segregados del resto del mundo, pero vigilados. El haber sido expulsados del mundo, del para todos, donde el problema fundamental es la ausencia del hacia donde, los deja ubicados como escoria de la humanidad. “Nos encontramos en la época donde se han caído los semblantes del padre, las normas sociales han perdido su brújula, donde lo sólido se ha desvanecido y lo que impera son distintas prácticas de goce como nuevas marcas de agrupamiento. Por el contrario el poder es más compacto que nunca, es porque hay Otro que funciona regido por la técnica y el capital y que ha alcanzado un orden capaz de subsumir a los cuerpos y las subjetividades en la forma de mercancía” [15]

Cómo no evocar la advertencia que nos formulara Miller a raíz de los episodios de Paris a comienzo de 2015, en la que retoma la noción de blasfemia, para considerar los efectos de segregación y discriminación que anteceden los hechos. :” Debemos constatar que la era de la ciencia no hizo desvanecer el sentido de lo sagrado; que lo sagrado no es un arcaísmo. Sin duda no es nada real. Es un hecho de discurso, una ficción, pero una que hace que se mantengan unidos los signos de una comunidad, la piedra angular de su orden simbólico. Lo sagrado exige reverencia y respeto. A falta de lo cual se produce el caos. ”. (…)El afecto doloroso señala que la libido está ahí en juego. Si lo sagrado no es real, el goce que se condensa en ello sí lo es. Lo sagrado moviliza éxtasis y furores. Se mata y se muere por ello. Un psicoanalista sabe a lo que se expone cuando cosquillea en el otro “el imposible a soportar”.[16]

Si el discurso hipermoderno y las sociedades de control imponen modos de lazo donde la verdad queda subsumida a emplazamientos biopolíticos diversos tal, como Heidegger anticipó en Gelassenheit, entonces, Google, las neurociencias, armas ultra sofisticadas y arrasadoras, -para nombrar algunos gadgets- señalan un horizonte posible en del cual el sujeto es forcluído, como sostiene Lacan en el Seminario de la Etica.

“Se trata entonces de rescatar al inconsciente en su calidad de “experiencia política[17], en un contexto donde la hegemonía del discurso neoliberal se sostiene por la vía de la imposición de un logos hipermoderno e hipercalculador en el contexto de una cultura global panoptizada que coloniza al sujeto.

Lacan  nos enseña que la experiencia psicoanalítica supone un nuevo tipo de vínculo social que se construye alrededor del analista como desecho, representante de lo que del goce permanece insociable. El psicoanálisis conmueve las identificaciones y los ideales, que sostienen las prácticas segregativas.  Las respuestas que se pueden obtener no son universales. El sujeto en la experiencia analítica se confronta con la posibilidad de una relación librada a la contingencia y a la invención de un hacer ahí, donde no hay control, regulado por un saber del cuerpo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Foucault ,M. Defender la sociedad , Fondo de cultura Económica, Buenos Aires 2001. Pag. 27

[2] Gabriel Giorgi ,Fermín Rodríguez8ber 67(compiladorres) ,Ensayos sobre Biopolítica Excesos de vida. Paidós. Buenos Aires. numero 67pag. 13

[3] J.AMiller,La máquina panóptica de Jeremy Bentham. Ornicar N°3 ,1975 pag.25

[4] Ibid.

[5] Wajcman,G. Entrevista realizada por la revista Ñ, Diario clarín. abril 2015

[6] Laurent, E. Las plazas y el agujero publicado en Le Point, Paris enero de 2015

[7] Lauren, Eric, El superyó a medida: sobre el nuevo orden simbólico en el siglo xxi. Entrevista de J. Álvarez. Paris, Febrero 2012

[8] Lacan :J .Introducción teórica a las funciones del psicoanálisis en criminología conferencia de psicoanlistas de lengua francesa 29 de mayo de 1950, en colaboración con M. Cenac. Pag 15 Word press.

[9] Freud, S., Malestar en la cultura, Amorrortu Ediciones, Buenos Aires, 1990, pags 108 y subsiguientes.

 

[10] Lacan .J.”Proposición del 9 de octubre de 1967”, Otros Escritos Paidós Buenos aires, 2012. Pag. 276

[11] Zygmund Bauman: La cultura en el mundo de la modernidad líquida. Fondo de Cultura económica 2013. Pag. 73

[12] Miller J.A. Racismo. El odio al Otro Extimidad. Paidos,Buenos Aires 2010. Pag. 53

[13] Ibidem

[14] Articulo publicado en Pagina 12 . “Un diario que incita al Odio”. Sábado 25 de Abril de 2012. Buenos Aires. Pag.22

[15] Aleman J. Soledad : común. Políticas en Lacan . Capital Intelectual. 2012. Pag 28

[16] Miller,J.A.La retorno de la blasfemia. Publicado en Le Point, 10 de enero de 2015. Traducción Silvia Baudini

[17] http://www.blogelp.com/index.php/conversacion-con-jorge-aleman-en